En otro partido de enredos, fallos y aciertos, Martínez de Irujo se adentró en la liguilla de semifinales del Torneo del Cuatro y Medio, cuyo título está en su poder. Derrotó (22-17) a Oinatz Bengoetxea, que en el último tramo de la eliminatoria se vino abajo cuanto marchaba por delante en el marcador. El ganador, como siempre, se mostró muy incómodo en la 'jaula'. «Si sería por mí no jugaría este torneo». Así de explícito se mostró el de Ibero después de finiquitar el choque disputado en Eibar. Y es que esa distancia se le queda «muy pequeña», como ha declarado en numerosas ocasiones. Es un pelotari que no le gusta que le achiquen la cancha.
Sin embargo, un año más está entre los mejores de la modalidad, aunque ayer, el VI de los Bengoetxea le tuvo contra las cuerdas y no supo noquearlo. Seguro que el delantero de Leitza todavía estará pensando cómo se dejó remontar un encuentro que era suyo: 12-5 y 16-11.
El de Ibero estampó su particular sello pelotístico sobre el Astelena, ese que le ha llevado a la cima sin reparar en aciertos y errores. Nueve dianas y siete fallos, entre ellos una falta de saque. Juega con una intensidad y un descaro que raya el límite de lo imposible, algo que a la cátedra no agrada en absoluto.
Martínez de Irujo no está concebido, por genética y técnica, para acomodarse en la sala de espera y ver pasar los acontecimientos. Tiene que ser protagonista de excepción. Y su espíritu guerrillero le fuerza a pasar a la acción a pecho descubierto, aunque el momento no sea el más adecuado. Es así, para bien o para mal.
La ruta hacia el éxito la hace sin miramiento alguno. Se va hacia adelante recto como una bala, sin mirar si la pelota es propicia para el remate o no. Con estos antecedentes hay jugadas en las que riza el rizo de lo imposible. Pura magia. Lo nunca visto. Y en otras se mete en unos jardines donde se queda atrapado por la irracionalidad. Le gusta moverse al filo de lo imposible.
Xala, adelante
En el Adarraga de Logroño se cerró la jornada de cuartos de final del Cuatro y Medio, con el enfrentamiento entre Xala y Titín III, el ídolo de la tierra. Fue el zurdo de Iparralde el que se hizo con el triunfo (22-17) que le catapulta a la liguilla de semifinales.
Fue un duelo claramente físico, que tardó en resolverse después de 74 minutos y 372 pelotazos, lo que viene a avalar el rigor con el que afrontaron ambos contendientes el compromiso.
Astelena, Adarraga, Beotibar, Ogueta, Labrit...