Su casta, una defensa a ultranza y su enorme carácter ganador, elevaron a Titín III a la gloria. Junto a Íñigo Pascual, muy enchufado al partido, se impusieron (22-21) a Martínez de Irujo y Beroiz, que se asoman al borde de la eliminación. La cátedra, que tiró el dinero por los perdedores, doble a sencillo, sufrió un batacazo de impresión.
El frontón Labrit volvió a registrar un llenazo. Y van... Se ha puesto de moda la bombonera pamplonesa sábado tras sábado. Los pelotazales ya venían rumiando durante toda la semana que el duelo entre Irujo y Beroiz contra Titín III y Pascual arrastraba un enorme morbo entre sus entresijos por el hondo calado de su resolución.
Ambos duetos llegaban después de perder en la primera jornada de la liguilla de semifinales del Parejas. Por lo tanto, situación límite. «No nos vale otro resultado que llegar a 22», habían declarado sus protagonistas. Los ganadores pueden soñar con la cita final del Atano III. Mientras que a los derrotados sólo les queda el consuelo que se produzca un hecho sobrenatural.
En el Labrit hubo mucha tensión, emoción y nervios, muchos nervios. La grada también se contagió del ambiente que destilaba la cancha, donde los decibelios subieron a unas cotas inimaginables. El de Ibero adepto al juego visceral, saltó a la arena desmelenado. Aplicando ese código de que la vía más rápida para acabar el tanto es el remate.
La primera pelota que agarró la mandó de la volea a la contracancha, 0-1 Acción incendiaría. El riojano se puso por encima en el marcador, 2-0, con un saque restable. El empate, 2-2, sobrevino merced a un derechazo que impactó en la raya de la pared izquierda de Pascual y a una de esas genialidades, una dejada de sotamano al ancho, de Martínez de Irujo.
Titín fue el artífice de que sus oponentes se pusiesen por delante, 3-2, al enviar una gancho a la madera. Un error del Ibero trajo consigo una nueva igualada: 3-3. Y todo sin perder voltios y a una velocidad de crucero. El número uno de la modalidad dio otro recital de los suyos. Tomó la responsabilidad en el peloteo y abrió una importante brecha en el luminoso, 7-3 y 15-7.
No le basta con ser un pelotari anestésico. Le gusta moverse al borde de lo imposible y sus riesgos en ataque se multiplican. Pascual con el paso del tiempo se fue haciendo dueño de su parcela, Beroiz fue perdiendo el nervio, y Titín III, sin pausa, con empeño, logró ir arrinconando a su rival de turno. El choque dio un giro copernicano: 18-18.
Incluso, las que partieron como víctimas propiciatorias, se pusieron a dos tantos de la victoria, 18-20. Irujo se sacó un fogonazo de zurda de aire y al de Tricio se le fue un gancho a la contracancha que conmocionó a los hombres de las apuestas: 20-20. Con el abrazo en el cartón fatídico (21-21) la turbación se apoderó hasta de los jueces. Irujo se encargó de deshacer el suspense al fallar un gancho de zurda, 21-22. Partido bacheado y el cestaño, impresentable.
Triunfo de Barriola
Barriola, después de casi un año sin jugar a pelota, por una grave lesión en una de sus rodillas, había destapado muchas dudas sobre su estado de forma. Reapareció la noche del viernes en el frontón de Leitza, donde se hizo pelotari, y ante un público enfervorizado. La importante cuestión es que ganó y exhibió su mejor cara. Llevó como compañero a Julen Retegi, que tuvo una segunda parte notable. Sus contrarios: Idoate y Martínez de Eulate. Tras 74 minutos y 846 pelotazos, las cifras reflejan que hubo intensidad en el juego y dureza en el peloteo, se impusieron (22-15) a sus rivales.
Astelena, Adarraga, Beotibar, Ogueta, Labrit...